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La ley 16.744 establece el seguro de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales. Este es un seguro obligatorio con cargo al empleador que cubre las contingencias derivadas de los accidentes sufridos por una persona a causa o con ocasión del trabajo. También cubre las enfermedades causadas de una manera directa por el ejercicio de la profesión o trabajo, y que produzcan incapacidad o muerte del asegurado; además, se extiende a los accidentes de trayecto y a los que afecten a los dirigentes sindicales en el desempeño de sus cometidos gremiales.

La creación de las Mutualidades se remonta a un grupo de empresarios interesados en revertir la alta tasa de accidentes que existía en el año 1957. Producto de esto, surgió el Instituto de Seguridad del Trabajo (IST). Luego en 1958 se creó la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS) y en 1966 se creó la Mutual de Seguridad de la Cámara Chilena de la Construcción (MUSEG).

IST Ficha Técnica, ver Estatutos.

ACHS Ficha Técnica, ver Estatutos.

MUSEG Ficha Técnica, ver Estatutos.

Las Mutualidades de Empleadores son corporaciones de derecho privado, sin fines de lucro, que tienen por objeto administrar el seguro social contra riesgos de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales. Su labor fundamental es la prevención de riesgos, es decir, evitar los accidentes y las enfermedades en este ámbito.

Las Mutualidades de Empleadores se caracterizan por:

– No tener fines de lucro, por lo que los excedentes que generan deben destinarse a constituir las reservas establecidas por la ley, a fin de formar capitales representativos necesarios para el pago de las pensiones y las reservas de eventualidades; el excedente debe destinarse a mejorar sus servicios médicos, curativos y de rehabilitación, y a crear nuevos servicios de esta naturaleza. Asimismo, deben destinarse al logro de una mejor organización, calidad y eficiencia de las actividades de prevención de riesgos de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales.
– Poseen independencia presupuestaria y de inversiones.
– Establecen libertad de asociación, ya que los empleadores pueden adherirse y desasociarse de una mutualidad, cambiándose a otra de la misma naturaleza o a las entidades del sector estatal.
– Los empleadores se adhieren afiliando a todos sus trabajadores.
– Las mutualidades gestionan este seguro en forma integral, pues cubren la prevención, curación y rehabilitación.
– Poseen un directorio paritario, formado tanto por trabajadores como por empleadores.
– Son fiscalizadas por el Estado a través de la Superintendencia de Seguridad Social, organismo dependiente del Ministerio del Trabajo

Las Mutualidades deben cumplir con las siguientes condiciones para existir:

– Sus miembros deben alcanzar en forma permanente la cifra, en conjunto, de 20.000 trabajadores.
– Deben otorgar servicios médicos adecuados, propios o en común con otra mutualidad, los que deben incluir servicios especializados, incluso de rehabilitación.
– Deben realizar actividades permanentes de prevención de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales.
– No pueden ser administradas, directa ni indirectamente, por instituciones con fines de lucro